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Te quiero así, te amo así, así como tu eres...

  • Foto del escritor: Euri VM
    Euri VM
  • 2 feb 2022
  • 3 Min. de lectura

Actualizado: 28 may 2022


Mucho se mencionó en la pandemia sobre tener marcas más humanas. A la par de esto se iniciaba una conversación entre las personas sobre ¿qué es ser una marca humana? sobre todo ¿qué es ser un buen ser humano? Así que los diálogos de las conversaciones jugaban entre: si aún no sabemos qué es ser un buena persona y el cómo los mismos individuos haríamos una marca con mayor valor y calidez personal.

Pero vamos al inicio. Me gusta decir que las marcas y las personas se conquistan, enamoran y desenamoran más o menos cómo lo hacemos entre personas; obvio, no es lo mismo, pero un poco similar sí es; o, dime si no has visto unos hermosos zapatos, una prenda de vestir o hasta un platillo por el cual tu carita bella no se sienta iluminada y sonría así como cuando recibes un mensaje de tu amorcito, así que un poco igual si es… pero regresemos al tema: ¿cómo tener marcas más humanas que nos conquisten? Hace un millón de años, por los mil novecientos teníamos un tatara abuelo, Harry Gordon Selfridges, que mientras más creaba una tienda - marca para todos, más exclusiva se hacía; o qué decir de los ahora bisabuelos Coco Chanel, Dior o Yves Saint Laurent, quienes crearon sus colecciones bajo tres líneas muy claras y diferentes sobre la versión que ellos tenían de la mujer, claro que atendiendo a sus “necesidades”, pero era un poco más a la inversa: la mujeres adaptándose a sus diseños. También podemos comentar los casos mencionados por la escritora y periodista Naomi Klein, quien en su libro No Logo describe los múltiples casos sobre cómo las personas llegan a cuestiones inimaginables para adquirir productos de marca. Esto se daba porque en aquellos tiempos. Las marcas se encontraban al centro de todo y ellas creaban esos multiversos. Con todo esto lo que quiero decir es que las marcas dictaban el rumbo, es decir abiertamente creaban una “necesidad - deseo” por el consumo de sus productos, aunque esto no significa que ahora no tengamos esto, solo que tenemos mayor variedad de perspectivas sobre el cómo nos relacionamos con las marcas.

En esta diversidad de formas de cómo conquistar a las personas compradoras nos encontramos desde el estilo clásico, como ya se mencionó anteriormente, hasta los de pandemia o post pandemia. Ya lo dijo San Valentín Elizalde: “Te quiero así, te amo así, así como tu eres”, en la actualidad ese debiera ser el gran lema para la relación marca - persona, porque si se cambia la perspectiva de quien se encuentra al centro se puede generar otro tipo de enamoramiento y con ello otro tipo de relación empezando con una comunicación entre humanos donde por un lado tenemos a la persona compradora y del otro lado a la marca representada por un equipo de personas trabajando para entender y consentir las miles de necesidades que ahora tiene cada individuo. Al final lo importante es respetar, aceptar y acompañar la individualidad de los clientes. Hablando desde el lado de las marcas es una labor complicada ya que ahora debemos estar en los dos lados de la cancha todo el tiempo, ver como persona a la marca, ver a la marca como un negocio y ver la relación marca - cliente. En todos los casos querernos así tal cual, mostrarnos lo más reales posibles partiendo de que las personas buscarán en las marcas un momento de goce, ese momento que desde lo digital los haga sonreír o generar una emoción placentera con la cual se sientan identificados, con esto logrando llevarlos a las acción de querer vivir la experiencia de marca. Las marcas nos encontramos en un momento de mayor trabajo ya que todo el tiempo tenemos que generar una imagen de marca sexy y seductora, inteligente e inclusiva, al mismo tiempo que creativa, divertida y espontánea. Hoy todos somos personas y productos de marca al mismo tiempo, donde el mayor reto es querernos así, así tal cual como somos.


 
 
 

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