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El valor de volver a nacer

  • Foto del escritor: Euri VM
    Euri VM
  • 3 ene 2022
  • 4 Min. de lectura


En la actualidad es posible vivir una vida con muchas vidas, una vida que nos permite reinventarnos en segundos o en años–incluso decir años me suena como una eternidad. Un día cuenta con 86,400 segundos; ésto en términos cerrados porque depende desde donde midamos el tiempo de renacer, ya que no es lo mismo una historia de instagram donde cada micro segundo cuenta para el algoritmo y la visibilidad de la publicación, a la producción total de un algo que se quiera mostrar, comunicar o vender. En estos tiempos hasta las fotos caseras cuentan con producción y unos minutos de ensayo error, en el que incluso existe el rol del director de cámara que da las instrucciones, colocando de forma armoniosa a todos los involucrados en la escena.


Ahora convivimos con un amplio abanico generacional, desde la generación silenciosa de postguerra hasta los Alfa nacidos en plena pandemia, casi que podemos hablar desde los que convivieron con apenas el teléfono o TV, hasta los que no entienden la vida sin touch o internet. Así, decirle a los abuelos que ahora el algoritmo nos mide hasta cada click que damos en cada microsegundo puede parecer un mundo muy alejado de ellos. En tiempos tan diversos las convivencias familiares pueden ser tan divertidas o catastróficas como se quieran ver, esto lo digo porque al final del día todo es material digno de publicación en versión meme, molestia o reflexiones que van desde la clásica pregunta: ¿y el novi@ dónde está?, pasando por los temas de la herencia, hasta las historias de vida familiar en donde pareciera se detiene un poco el tiempo y entendemos un poco el cómo somos.


En un día se pueden mostrar diferentes versiones de uno mismo en diferentes formatos, incluso en ocasiones me atrevo a decir que la versión de cada uno de nosotros cambia en cada publicación que realizamos, sobre todo porque por cada publicación realizada tenemos mucho ensayo-error, selección-producción y edición -publicación. Ahora aunque no todos somos expertos en todo, si somos más sensibles a ciertos estímulos visuales o sensoriales y nuestro cerebro se encuentra constantemente acelerado, agotado o disperso. Mientras con los abuelos el tiempo parecía eterno, ahora parece siempre faltarnos tiempo porque al final del día de una u otra manera todos tenemos que estar hiperconectados generando contenido para que en términos muy técnicos el algoritmo nos de visibilidad o en términos emocionales que sepan que aun existimos. La mente y el cuerpo no distinguen de forma inmediata lo real de lo imaginario, es por ello que ahora es tan valioso el like o amor en las redes sociales, como el abrazo o el contacto con otros seres: al final ambas son generadores de la hormona del amor y placer. 2022 en términos coloquiales es el año para una nueva creación, en una vida digitalizada con distintas transiciones que vamos viviendo en el día a día, al final para el cerebro todo suma y genera un recuerdo. Esto tras momentos de encierro, lo podemos ver desde series, películas o múltiples marcas, que van marcando las diferentes tendencias del cómo nos vamos recreando y visibilizando. Como respuesta a esto podemos ver el #photodumps de instagram que nos lleva a compartir fotos cotidianas sin nada de edición, esas que podrían nunca ser publicadas y que se da como respuesta al sin fin de fotografías con las que contamos en el celular y esa necesidad por compartir nuestra vida para estar presentes. También podemos ver en esta era de digitalización como spotify nos dice que por segundo año consecutivo se encuentra Bad Bunny a la cabeza con un gran número de reproducciones a sus canciones , ojo no al álbum, canciones sueltas una forma ya muy normalizada de escuchar música, en el cual cuesta trabajo invertir tiempo en escuchar todo un álbum, mismo tiempo que se dedica a escuchar la misma canción en múltiples ocasiones. Así también podemos ver que la comunicación con nuestros “fans” (familia, amigos y seguidores) ya se encuentra muy normalizada en un pin pon, conversaciones que van de Facebook, Tiktok, Instagram o Whatsapp las 4 redes más utilizadas en nuestro país.


Así podría seguir en un sin fin de ejemplos para hablar de nuestras múltiples formas de nacer y renacer entre el mundo digital y físico, que ya no sé si es correcto separar porque al final para nuestro cerebro, como ya lo comentaba, es lo mismo: en ambas versiones se genera oxitocina (la hormona del amor y placer) y cortisol (la hormona del estrés) hormonas que son clave para la toma de decisiones sobre qué consumir y de qué forma. Lo que sí es importante entender como personas y marcas es que para el algoritmo o vida cotidiana de una u otra forma todos estamos expuestos como si fuéramos una marca, espectáculo o producto, esto es parte de nuestra forma de mantenernos presentes, visibles y comunicados, solo dependerá de nosotros cuántas vidas queremos tener y cómo queremos renacer cada día, así como que tipo de persona, marca o marca personal queremos compartir.


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